HOMOFOBIA
¿Que es la
homofobia?
El término homofobia hace referencia a la aversión obsesiva
contra hombres o mujeres homosexuales, generalmente también se incluye a las
demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las
personas bisexuales o transexuales, y las que mantienen actitudes o hábitos
comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales y los hombres con
ademanes tenidos por femeniles o las mujeres con ademanes tenidos por
varoniles. El adjetivo es «homófobo» u «homofóbico»; Homofobia no es un término
estrictamente psicológico.
En varias regiones del mundo se ha perseguido y aún se
persigue o discrimina la orientación homosexual, apoyándose en prejuicios y
creencias, fundamentalmente de base religiosa. Es el caso de la ortodoxia
cristiana, judía e islámica. El rechazo se refleja, bien hacia la
homosexualidad como identidad vital, bien en forma más directa, como
prohibición de actos afectivos o sexuales concretos, como ocurre en la mayoría
de países islámicos y en Estados Unidos.
¿Por qué la homofobia
no es una fobia?
Es necesario señalar que la homofobia no es precisamente una
fobia, debido a las características que las diferencias. Mientras que en una
fobia la emoción que la motiva es el miedo, la homofobia es motivada por el
odio, que se manifiesta de forma moderada (a través de sensaciones corporales
de repulsión, como incomodidad psicológica frente a personas homosexuales) o
severa (mediante la alteración psicomotriz que lleva a un individuo a insultar
de forma verbal o física a otro de condición homosexual, en algunos casos
incluso puede llegar a matar a causa de ello).
Además, una característica propia de las fobias es que la
reacción de los individuos que las padecen, es huir de aquello que les causa
miedo, así, alguien que padece acrofobia tiende a no ponerse en situaciones de
altura para evitar dicho temor; por el contrario, los homofóbicos buscan
encuentros con personas homosexuales a fin de demostrarse a sí mismos que su
postura es correcta, la forma en la que lo hacen es denigrando, humillando y
destruyendo a todo aquel que reúna las características de un homosexual (ni
siquiera tiene que ver con haber confirmado su homosexualidad, sino con que
demuestre una actitud que para el homofóbico encaja dentro de la descripción de
un homosexual).
Esto implica que la homosexualidad no sea aceptada como
condición sexual natural de una persona, sino que se observa como anomalía a
ser combatida y «reparada». Según esas creencias, consentir en los actos
sexuales propios de esta orientación sexual se considera un pecado, aunque la
clasificación y gravedad del mismo ha variado a lo largo de la historia. En
todos los casos, se alega que esta actitud de rechazo no puede considerarse
homofobia, en el sentido de que no se origina por un prejuicio, sino que es una
postura razonada, basada en sus creencias y a partir de sus textos sagrados.
Esa misma tradición ha seguido también la Iglesia Ortodoxa y
las demás religiones que se escindieron de aquella, como los protestantes. En
el caso de los países donde se profesa la religión islámica se han aplicado
legislaciones para penalizar la homosexualidad, y son pocos los que no la
penalizan. También es el caso de países como China o Japón, cuya tradición
sincrética (mayoritariamente budista y sintoísta) la aleja de las culturas
monoteístas occidentales y de la herencia judeocristiana.[cita requerida]
La Iglesia católica condenaba a los homosexuales durante la
Edad Media. En la actualidad sigue rechazando la homosexualidad de forma
explícita.
El año 2014 el obispo español Fernando Sebastián Aguilar
realizó unas declaraciones en contra de la homosexualidad calificándola de
"deficiencia". Más recientemente, otro obispo español, el arzobispo
de Pamplona Francisco Pérez González fue más allá y acusó al colectivo LGTB de
"imposición de ideología de género".
En la cultura de los aymaras se equipara la homosexualidad
con la infidelidad. Ciertas comunidades igualan los homosexuales a los
infieles, que son castigados con penas severas y expulsados de los rituales.
Algunas comunidades aymaras se basaban en el respeto y comprensión a estas
personas por su orientación sexual. En otras los homosexuales eran considerados
frecuentemente como seres especiales, mágicos, dotados de poderes
sobrenaturales, reconocidos por sus poderes para ser chamanes.
Aunque no se ha confirmado, se dice que los mexicas o
aztecas eran extremadamente intolerantes con la homosexualidad, a pesar de que
algunos de sus rituales públicos tenían tintes homoeróticos. Así, por ejemplo,
adoraban a la diosa Xochiquétzal, que bajo su aspecto masculino, con el nombre
de Xochipilli, protegía la prostitución masculina y la homosexualidad. La ley
mexica castigaba la sodomía con la horca, cuya palabra náhuatl corresponde a
cuilontli; el empalamiento para el homosexual activo, la extracción de las
entrañas por el orificio anal para el homosexual pasivo y la muerte por garrote
para las lesbianas. Algunos autores afirman que estas estrictas leyes no eran
empleadas en la práctica y que los homosexuales eran relativamente libres. Por
ejemplo, citan crónicas españolas que hablan de sodomía generalizada que
incluía a niños de hasta 6 años o de niños que se vestían como mujeres para
ejercer la prostitución.[cita requerida] Las crónicas también hablan de actos
religiosos en los que se practicaba la sodomía.
Se calcula que en el año 2000 cada dos días una persona
homosexual fue asesinada en el mundo debido a actos violentos vinculados a la
homofobia. Amnistía Internacional denuncia que más de 70 países persiguen aún
a los homosexuales y 8 los condenan a muerte.Una investigación del Pew
Research Center revela una amplia aceptación de la homosexualidad en América
del Norte, la Unión Europea, y gran parte de América Latina, pero un rechazo
generalizado en los países de mayoría musulmana y en África, así como en partes
de Asia y en Rusia. En Israel, Polonia y Bolivia hay división de opiniones.
Asesinato de personas
LGBT
En países en los que la homofobia está muy extendida, a
pesar de no haber persecución estatal, las cifras de muertes pueden ser muy
altas. De entre estos, es Brasil el país en el que más asesinatos de
homosexuales se producen, habiéndose registrado 122 en 2007, la mitad de
transexuales. Los activistas LGBT creen que la cifra puede ser superior, ya que
no existe un control estadístico oficial. El segundo país en la lista es
México, con unos 35 casos por año, y tercero Estados Unidos, con unos 25 por
año.
Discriminación
laboral
En un informe presentado el 10 de mayo de 2007, la
Organización Internacional del Trabajo ha señalado que las personas LGBT suelen
ser discriminadas en el trabajo y al realizar el servicio militar voluntario y
obligatorio, sufriendo especialmente violencia verbal, física y psicológica,
debido en gran medida a la falta de legislación en la mayoría de países.
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